Segunda entrada. Reto 3.
¡Hola de nuevo a todos!
Voy a compartir con vosotros el cómo llevar a cabo la propuesta de intervención. He pasado estos días dándole vueltas a la mejor forma de organizar todo para que el Rincón de la Calma no sea un recurso más en el aula, sino una herramienta que de verdad ayude a los peques de 1º.
Para no perderme por el camino, he diseñado un esquema que me sirve de guía. He intentado que todo encaje: desde lo que ya está trabajando la tutora con el «Monstruo de Colores» hasta la manera en que voy a medir si esto está funcionando.
Aquí podéis ver cómo se organiza el proyecto:
Os cuento los puntos clave de mi plan:
-El foco: atacar esos enfados y bloqueos que surgen cuando algo no les sale a la primera.
-La técnica: usar el semáforo emocional (Parar – Respirar – Actuar) como un código compartido en clase.
-El paso a paso: empezaremos haciendo role-playing conmigo (haciendo un poco de «teatro» sobre cómo nos enfadamos) para que luego ellos se sientan seguros usándolo solos.
-La prueba de fuego: para evaluar, me voy a fijar sobre todo en si son capaces de volver a la tarea con una sonrisa (o al menos tranquilos) después de pasar por el rincón.
Lo que más me motiva es que la tutora está muy implicada. Al final, somos un equipo y ver que ella confía en mi criterio para gestionar estos momentos me hace sentir que el papel del psicopedagogo es vital para que el aula sea un lugar donde dé gusto estar.
¿Cómo lleváis vosotros el tema de los registros? ¿Os cuesta medir estas cosas tan abstractas como las emociones?
¡Seguimos!
Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.
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